Val Thorens

¬ŅHab√©is volado sobre la nieve de Val Thorens?

Llevabais meses esper√°ndolo y al fin est√°is aqu√≠, en la estaci√≥n de Val Thorens. Aunque su base est√° a 2.300 metros de altura, ante vosotras se alzan los Alpes franceses, casi interminables. La nieve brilla, os llama, os reta. En un primer momento os sent√≠s peque√Īas al lado de las monta√Īas. Unos copos insignificantes. Pero pronto os quit√°is esa sensaci√≥n como si os sacudieras el polvo. Al menos, por el momento.

Val Thorens

Habéis llegado temprano a Val Thorens, queréis aprovechar cada minuto. Fuera hace mucho frío. Lo habéis notado nada más bajar del coche. Alguien ha suspirado, pero el pensamiento se ha ido con el vaho que salió de su boca. En el fondo no os importa: eso logrará que la calidad de la nieve sea mejor. En la habitación os cambiáis. Os ponéis las botas, cogéis los bastones y los esquís. Ya estáis preparados.

Val Thorens

Os hab√≠an prometido seiscientos kil√≥metros en los que poder esquiar y sab√©is que cumplir√°n la palabra. Os hab√≠a costado tanto decidir la pista por la que bajar que optasteis por dedicarle cada d√≠a a dos. Pero no pens√°is en ma√Īana. Vais a vivir el momento. Os hab√©is calzado ya y camin√°is con seguridad. No es la primera vez que esqui√°is ni ser√° la √ļltima.

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Para empezar a calentar el cuerpo hab√©is optado por las pistas que bajan por el glaciar de P√©clet. Os mont√°is en el funicular. Seg√ļn ascend√©is los √°rboles se van alejando y haciendo diminutos. Las vistas son impresionantes. Sonre√≠s mientras en el est√≥mago se cuelan todas las emociones. Os baj√°is antes de llegar a la cumbre para evitar la ruta m√°s dif√≠cil, aunque esta tambi√©n lo sea. Ahora quer√©is calentar. Al llegar descubr√≠s que no sois las primeras, pero tampoco hay una aglomeraci√≥n de gente, por lo que descender√©is tranquilas.

Val Thorens

En Val Thorens, hab√©is optado por seguir la ruta Christine. Comenz√°is a bajar con relativa calma. Los esqu√≠s van dibujando l√≠neas en la nieve, curvas que parecen cuerpos tan diversos como las personas que los crean. Zigzague√°is por la monta√Īa. La primera en llegar espera a las dem√°s. Siempre hay quien prefiere tom√°rselo con calma, aunque se√°is un grupo al que le gusta la velocidad. Os tom√°is un descanso antes de continuar.

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Llega la tarde y con ella el momento de ampliar la dificultad del descenso. Sub√≠s en el telesilla, luego en otro, pues es el turno de la ruta de Moraine y el glaciar de Thorens. Dej√°is que los pies rocen el aire pensando ya en la nieve, como si pudierais esquiar al rev√©s, ascendiendo y adem√°s por el cielo. Not√°is c√≥mo el coraz√≥n os late con fuerza: son los nervios por un sue√Īo cumplido de estar en Val Thorens.

Val Thorens

Habéis llegado. Ajustáis las gafas y la braga para que os tape la boca. Observáis el terreno. Contabilizáis a las personas que ya han comenzado a descender. Hacéis un gesto y, una a una, comenzáis a bajar. No os vais a detener ni para coger aliento, porque el aliento os lo da la velocidad.

Val Thorens

Vais acelerando, hoy la nieve está perfecta en Val Thorens para volar sobre ella. Apenas sentís el aire frío rozaros las mejillas. Os inclináis para acelerar un poco más. Ante vosotras aparecen algunos obstáculos. Sonreís para dentro. Los bordeáis con facilidad. Os adelantan, pero apenas percibís una vibración. El respeto entre esquiadoras es máximo. Cada pista acaba marcando sus propias normas. Habéis pasado por varios tipos distintos desde la primera vez, por eso sabéis que convertirse en un obstáculo puede significar una caída. Podéis recordar varias, las hubo cómicas, incluso alguna que terminó en lesión, pero eso ha sido hace tiempo.

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Y as√≠, poco a poco, la respiraci√≥n se agita, los m√ļsculos se van cansando, pero con satisfacci√≥n. ¬ŅCu√°ntas veces hab√©is subido y descendido la monta√Īa? No las contabiliz√°is porque no hay dos momentos iguales, aunque la ladera parezca la misma.

Val Thorens

Ha llegado el momento de tomarse un respiro o el cuerpo no aguantar√° esos d√≠as que os quedan por delante en Val Thorens. Os sent√°is en la nieve. El sol cae entre las monta√Īas del Parque Nacional de Vanoise. Se deshace en cientos de estrellas heladas, ca√≠das entre el manto de niebla que rivaliza con el de la nieve.

‚ÄĒL√°stima que el invierno sea solo una estaci√≥n al a√Īo ‚ÄĒcoment√°is cenando, mientras prepar√°is la jornada del d√≠a siguiente.

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