Las mejores rutas etnográficas: las danzas blancas de Mouriscados

Ana Luna
Dirección y fotografía: Pío García

Las danzas de Mouriscados y la lucha entre el moro y el cristiano

En el interior de la provincia de Pontevedra, dentro del concello de Mondariz, se encuentra la parroquia de Mouriscados, con algo más de doscientos cincuenta habitantes. El vecino ayuntamiento de Mondariz Balneario, situado muy cerca, se lleva toda la fama. Y aunque no hay duda de que el balneario es una maravilla, para los viajeros que van en busca de experiencias únicas, con siglos de antigüedad, Mouriscados tiene reservado algo muy especial.

Las danzas de Mouriscados

Cada quince y dieciséis de agosto la localidad celebra la Virgen del Socorro y San Roque de un modo diferente al de otras villas gallegas. Desde hace quizá más de dos siglos, como afirman los ancianos del lugar, se bailan aquí las danzas brancas y se representa la lucha entre el moro y el cristiano.

La fiesta empieza con la procesión, que sale de la hermosa iglesia rural de San Cibrán. Pronto da comienzo la primera danza. Los ocho jóvenes bailarines visten completamente de blanco, con fajas y paños de colores, y sostienen en las manos unas cintas igual de coloridas. En 1950, el párroco Jesús Hermida decidió que la danza, hasta entonces a cargo de hombres, pasase a ser paritaria, y así sigue siendo hoy en día.

Las danzas de Mouriscados

Al son de la gaita y el tambor, sin dejar de dar pequeños pasos y saltos, los jóvenes describen intrincados dibujos con las cintas de colores. Todo el pueblo aprecia la dedicación de los muchachos que mantienen viva esta tradición centenaria. Terminan describiendo varios círculos alrededor de las imágenes de la Virgen y san Roque, que los observan complacidos.

La procesión continúa, acompañada en todo momento por la música. Se respira aire de fiesta. De vuelta a la iglesia, los jóvenes deleitan a los asistentes con otra danza branca, esta vez con palos. Perfectamente sincronizados con el ritmo de la música, las horas de ensayo no los traicionan y dan todo un espectáculo. Las danzas de palos, presentes en distintas partes de Europa, parecen tener un origen pagano, relacionado con la guerra o con la fertilidad. Hoy en día, sin embargo, los jóvenes ofrecen su baile a la Virgen y al santo, y a todos los espectadores.

Las danzas de Mouriscados

Después de la procesión y las danzas llega el momento de la lucha entre el moro y el cristiano. Aparecen a caballo y, tras desafiarse con una estrofa cada uno, se bajan de sus monturas y suben al templete. Allí intercambian retos e insultos, de manera similar a como se hace en las canciones populares conocidas como regueifas.
Tras la batalla, el moro se convierte al cristianismo y sigue a la procesión, encadenado. Para poner el broche final, de nuevo en el templete, una nueva danza de cintas, bailada por los mismos incansables jóvenes. Aún quedan la merienda popular, los juegos y alguna actuación.
La fiesta grande de Mouriscados sobrevive a pesar de la emigración y, después de tanto tiempo, sigue deleitando a habitantes del pueblo y a visitantes por igual.

Las danzas de Mouriscados