Islas de Ons en Galicia, el archipiélago desconocido del Parque Nacional das Illas Atlánticas

Ana Belén Fernández García
Fotografía: Pío García

Islas de Ons (Galicia)

La tele estaba encendida con las Islas de Ons en Galicia de fondo, pero yo no le prestaba atenci√≥n. Andaba ausente, absorta en mis pensamientos, como era habitual √ļltimamente. Eso s√≠, recuerdo que estaban emitiendo un reportaje sobre el archipi√©lago menos conocido del Parque Nacional das Illas Atl√°nticas, Ons, y algo de aquello debi√≥ de grabarse en mi subconsciente mientras dejaba atr√°s el apartamento.

Islas de Ons

Arranqu√©, me puse a conducir sin rumbo aparente y acab√© en el puerto de Bueu. Sal√≠ del coche. Hice un par de llamadas y me puse al d√≠a con los grupos de WhatsApp. Despu√©s me qued√© mirando fijamente hacia el agua y una idea se me pas√≥ por la cabeza. ¬ŅPor qu√© no seguir mis impulsos por una vez hacia las Islas de Ons y Galicia?

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

En menos de quince minutos hab√≠a zarpado ya rumbo a las Islas de Ons. A√ļn no hab√≠a llegado el verano, as√≠ que pude comprar los billetes sin problemas. Justo antes hab√≠a solicitado la autorizaci√≥n para acceder a la isla desde mi m√≥vil. Estaba decidida: iba a acampar all√≠. Suerte que siempre llevaba el saco de dormir y la tienda de campa√Īa en el maletero.

Islas de Ons

Subí al barco y aproveché el trayecto, que duró unos cuarenta minutos, para obtener información. Resulta que Ons, a donde me dirigía, es la isla principal, pero nombra también al archipiélago que incluye Onza y el islote Freitosas.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

Atracamos y comenzó la aventura. La primera parada me pillaba cerca, al final del muelle. Como se trataba de un viaje totalmente improvisado, decidí dirigirme a la caseta de información. Ya con todas las indicaciones necesarias para no perderme en la isla, me dejé caer por el ultramarinos. Había descartado la idea de acudir a los restaurantes, a pesar de que había varios en la zona y tenían buena pinta. Odiaba la sensación de estar sola en una mesa y que todo el mundo me mirase, y tampoco había viajado hasta allí para hacer amigos. De hecho, no sabía ni por qué lo había hecho.

Islas de Ons (Galicia)

En la peque√Īa tienda, adem√°s de avituallamiento, encontr√© conversaci√≥n. Me contaron que aquello hab√≠a cambiado mucho. Que antes acampar era gratuito y el ambiente, en general, mucho m√°s jipi, pero que en los √ļltimos a√Īos se hab√≠an ocupado de mejorar la infraestructura y hab√≠an conseguido poner en valor la isla sin estropear su idiosincrasia. De hecho, cada temporada aumentaba el n√ļmero de visitantes y nada ten√≠a que envidiarle a sus hermanas mayores, las C√≠es.

Islas de Ons, Illas Atl√°nticas

Esto es algo que comprobé enseguida. Iba bastante cargada, pero gracias a un carrito de uso comunitario pude transportar todos mis enseres de forma más o menos cómoda hasta Chan da Pólvora, donde estaba ubicado el camping. Menos mal, porque había que caminar un rato y la inclinación del terreno no ayudaba.

Islas de Ons

Me recibieron con los brazos abiertos y me ayudaron a instalarme en mi parcela. Mont√© la tienda r√°pidamente, a√ļn recordaba mi pasado scout, y eleg√≠ la primera ruta. No ten√≠a prisa ni planes. Ons era m√≠a durante todo el fin de semana, pero quer√≠a hacer cosas para evitar pensar y acabar en el bucle de siempre.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

Empec√© por la m√°s conocida: la ruta del faro. Cuatro kil√≥metros que transcurren en un abrir y cerrar de ojos entre la aldea de O Curro, con casas habitadas y sus correspondientes h√≥rreos, y el barrio de Cucorno, donde es posible contemplar uno de los pocos faros que permanecen activos en Espa√Īa. Antes de alcanzarlo hice una parada en el helipuerto porque me qued√© prendada del paisaje y de las vistas. Segu√≠ andando, porque mandaban mis pies, y tras bordear unos acantilados dignos de postal llegu√© a la ensenada de Caniveli√Īas y encar√© el camino de regreso.

Islas de Ons

Me animé también con la ruta do castelo, porque era muy sencilla y corta: apenas kilómetro y medio. Y descubrí la playa de As Dornas, atravesé un bosque de sauces que me maravilló, y acabé en el mirador do Castelo, donde aproveché al máximo la luz para hacer unas fotos chulísimas de la ría de Pontevedra.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

Con tanto por ver, me hab√≠a olvidado de la comida. Saqu√© unas latas de la mochila y me sent√© a reponer fuerzas. Mir√© el reloj, ignor√© todas las notificaciones que mostraba la pantalla de mi m√≥vil y comprob√© que a√ļn ten√≠a tiempo y fuerzas para seguir andando, as√≠ que no me lo pens√©.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

La ruta sur  de las Islas de Ons (Galicia) era algo más larga, pero merecieron la pena esas dos horas y media de esfuerzo. Recorrí las playas de Area dos Cans y Canexol y disfruté de dos maravillas: las vistas de Onza con las Cíes al fondo desde el mirador de Fedorentos y el Burato do Inferno: un agujero de unos 30 metros, forjado por el mar a través de los siglos, que produce un sonido espectacular con el batir de las olas. Una estampa inolvidable y la mejor manera de terminar una jornada que había exprimido al máximo.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas
Viajes Camino de Santiago

Las rutas son aptas para todos los niveles de condici√≥n f√≠sica, pero yo llevaba un tiempo sin hacer ejercicio y hab√≠a intentado patear toda la isla en un solo d√≠a, as√≠ que cuando me met√≠ en el saco estaba exhausta. Aun as√≠, tard√© un rato en dormirme. No estaba acostumbrada a la ausencia de ruido. Los campistas resultaron ser muy respetuosos con el horario de silencio, fijado entre la 01:00 y las 09:00 h. Eso s√≠, cuando consegu√≠ conciliar el sue√Īo descans√© como un beb√©.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

Al d√≠a siguiente, previo paso por la lavander√≠a (no hab√≠a llevado muda), me esperaba la ruta m√°s larga: la ruta do norte. Aunque algunos la llaman ¬ęruta naturista¬Ľ porque da acceso a la playa nudista de Melide. Yo no llevaba ropa de ba√Īo, as√≠ que se me antoj√≥ el lugar perfecto.

Islas de Ons

No hab√≠a nadie alrededor ni hac√≠a d√≠a de playa, pero mi nueva faceta de senderista me ten√≠a muy acalorada, as√≠ que intent√© darme un ba√Īo. Y digo intent√©, porque solo alcanc√© a mojarme los pies. ¬°C√≥mo me dol√≠an! El agua estaba helada, as√≠ que aprovech√© para pasear por esa arena blanca que tanto me llamaba la atenci√≥n desde que hab√≠a pisado la isla.

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Más tarde, y muy motivada tras el relajante paseo playero, inicié la subida hasta el mirador de Punta Centolo, pero no pude acceder. Es una zona muy importante de cría de aves y debía de ser temporada de apareamiento. Tuve que conformarme con observarlas durante el camino de regreso. Y al seguir con la mirada el vuelo de una de ellas, lo vi claro. Por fin supe lo que mi cuerpo y mi mente llevaban tanto tiempo diciéndome.

Ons, el archipiélago desconocido de las Illas Atlánticas

Cuando regres√© de aquel fin de semana todos me dec√≠an que no paraba de sonre√≠r, que era otra persona. ¬°Cuando era m√°s yo misma de lo que lo hab√≠a sido en los √ļltimos dos a√Īos!
Así que te recomiendo encarecidamente que vayas a Ons. No tanto por la hermosura de sus vistas o el placer de estar en plena naturaleza. Tampoco por el sosiego que transmite observar y oler el mar Atlántico. Ni siquiera para perderte por sus caminos y olvidarte del reloj y hasta de los sonidos del teléfono. Ve para reconectar contigo mism@. Ve para encontrarte. Dicen que Ons es el archipiélago desconocido de las islas Atlánticas, y lo dicen, seguramente, para preservarlo. Porque en realidad, Ons es un tesoro.

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