Roi Casal en Catoria
Al tocar su arpa, Roi Casal nos traslada a la naturaleza más pura. Naturaleza que podemos encontrar en su pueblo natal, Catoira.
Al tocar su arpa, Roi Casal nos traslada a la naturaleza más pura. Naturaleza que podemos encontrar en su pueblo natal, Catoira.
A un tiro de ballesta de Santiago se oculta la historia. Pasa desapercibida, como si contuviera el aliento, quizá temerosa de que la descubramos.
Hay lugares en los que la historia se oculta. Disimula cuando pasamos por su lado, como si jugara al escondite con nuestra curiosidad.
La vida de Miguel Anxo Fernández gira entorno a fotogramas. Las referencias a películas son una constante en su conversación como también lo son en sus libros.
A Quintana es el tañer de la campana marcando las horas, el murmullo de la gente en la terrazas, el sol escondiéndose tras la torre de la Berenguela, el juego de reflejos multicolor que se crea sobre la piedra mojada. Se trata de la plaza preferida por los santiagueses que encuentran aquí un oasis de paz frente al bullicio del casco vello, en el que los turistas se entremezclan con los peregrinos y los universitarios. Relax y sosiego solo interrumpidos cuando los romeros se agolpan alrededor de la Puerta Santa, dibujando una cola en caracol que abarrota la plaza.
Hace algo más de ochenta años, una treintena de grumetes, bajo la batuta de Álvaro das Casas y algún otro intelectual como Xocas o Parga Pondal, singlaron los mares gallegos desde Muros hasta Vigo parando en varias localidades costeras. Una aventura inédita para aquella época que permitió a un grupo de jóvenes acercarse a la Galicia marinera. Una ruta que, si antaño parecía intrépida, hoy es mucho más accesible, pero que sigue encandilando a todo el que la recorre como encandiló en su momento a aquellos niños gallegos.
Cada cuatro años la fiesta de las Mudacións en Xuvencos tiene un carácter especial porque las celebraciones son acompañadas por una danza blanca.
En toda casa gallega hay un Sargadelos, bien sea una vajilla, un plato, un cenicero, un florero o una figura. Todos tenemos algún elemento cerámico hecho en tonos blancos combinados con azul cobalto recreando formas del imaginario gallego. Son tan identificables que no pasan desapercibidos, Sargadelos es seña de identidad de Galicia. En parte por su larga historia ligada al norte de la comunidad, pero también porque supo llevar la cultura gallega a elementos tan cotidianos como la vajilla.
A veces hay que echar a volar la imaginación. A veces, nuestros ojos nos engañan o nos cuentan solo parte de la verdad.
Desde niño una de sus aficiones ha sido pasearse por los escaparates de las librerías de A Rúa do Vilar. Lo que nunca pensó es que algún día allí reposarían sus novelas.