Qué ver en Burgos: un paseo en 9 paradas
Sus puertas están abiertas para el turista, el peregrino, el historiador y el feligrés. Rebosa vida y disfrute y nunca se agota.
Sus puertas están abiertas para el turista, el peregrino, el historiador y el feligrés. Rebosa vida y disfrute y nunca se agota.
Los gallegos también hacemos las etapas del camino que pasan por aquí. ¿Que por qué? Porque nunca acabas de conocer todos los recovecos de nuestra comunidad. Y porque, de vez en cuando, hay que levantarse del asiento del coche, de la silla y del sofá.
He visitado tres veces el monasterio de Santa María la Real de Oseira, en Ourense. Tres visitas a lo largo de cerca de treinta años, tres formas completamente diferentes de descubrir una de las joyas de nuestro patrimonio.
¿Has oído hablar de Santa María de Azogue? Si eres un apasionado del turismo y la historia, sin duda este es un lugar que debes visitar.
Por fin he visitado Ourense. Era la única ciudad gallega que me quedaba por conocer. La había atravesado en tren muchas veces, incluso conocía rincones de la provincia, pero la capital se me escapaba.
A Zapatería, a Bufilla, a Pilitaria, a Pescadería son los nombres de las calles del centro histórico de Viveiro.
En 1985, el casco antiguo de Noia fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y está considerado como uno de los mejores de toda Galicia.
El entorno que rodea Ferrol y su comarca es ideal para aquellos que buscan la combinación de naturaleza con un turismo menos conocido, el industrial. Desde los acantilados de San Andrés de Teixido hasta las chimeneas de As Pontes. La propia ciudad de Ferrol queda siempre olvidada cuando se habla de la naturaleza que la corona, aunque en la propia ciudad se esconden joyas construidas por el hombre.
Sumérgete en la historia y la belleza del Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, un destino imprescindible en tu viaje por Galicia.
Iglesia de Santa María de Xares, ubicada a orillas del río Xares data del año 1010, aunque sufrirá posteriores modificaciones. Su planta es románica, al exterior destaca su cúpula la cual posee una original linterna que ilumina de forma natural el interior del templo, y la fachada neoclásica con el escudo de la casa de Lamela, marquesado de Figueiredo. En el interior, cuatro figuras labradas en piedra “sustentan” la base de la cúpula. En ella, se conservan elementos de gran valor, como un copón de plata del S.XIV, o una cruz del S.XVII.