Pepe Solla en Poio
Pepe camina a paso rápido, saludando a derecha e izquierda, cuando percibe que un par de sombras lo esperan con una libreta y una cámara. «Pasad, pasad», dice, abriéndonos las puertas del restaurante.
Pepe camina a paso rápido, saludando a derecha e izquierda, cuando percibe que un par de sombras lo esperan con una libreta y una cámara. «Pasad, pasad», dice, abriéndonos las puertas del restaurante.
No hay acuerdo sobre los límites de la Costa da Morte: de Fisterra a Cabo Roncudo, según unos; hasta Malpica, e incluso Arteixo, según otros. Sea como fuere, hablamos de una de las riberas más salvajes y genuinas del Atlántico europeo: decenas de kilómetros de ensenadas, playas y acantilados, de mitos y leyendas, de belleza y de tragedia.
Una de las mejores formas de apreciar la enorme belleza de la desembocadura del Miño, cercana a la localidad de A Guarda, al sur de la provincia de Pontevedra, es recorrer la zona a pie y con toda la calma del mundo. Solo así, sintiendo cada metro caminado, llegaremos a formarnos una idea de lo afortunados que somos al contar con lugares como este.
En la Península do Morrazo, el mar ha sido durante siglos puerta de entrada de gentes de toda procedencia, cuya huella ha quedado impresa en historias y leyendas.
En el paraíso, también conocido como Rías Baixas, tenemos los mismos problemas que el resto de los humanos. Miedito cuando se aproxima el cumpleaños de tu padre. «¿Qué demonios le regalo?». Sí, ya lo sé, lo que cuenta es la intención. Pero enfréntate tú a mi padre cuando intenta sonreír y te suelta un «Qué bonito, hija» mientras piensa cuánto le darán por esa cosa en Wallapop.
Hace un par de meses fue mi cumpleaños. Ni estando peligrosamente cerca de los cuarenta mi padre deja de enviarme un regalo. En esta ocasión me llegó un paquetito muy temprano. Era una cámara instantánea, un aparato absolutamente analógico, de esas que sacan una foto del tamaño de una tarjeta de crédito.
Valiéndonos de un mapa, veremos que Santa Mariña de Esteiro es una parroquia que se encuentra en la parte este del concello de Muros, en la provincia de A Coruña. Sus amigos, en confianza, la llaman solamente Esteiro y la definen como un lugar de orografía y ambiente tranquilos, muy admirado por la ensenada de la que es responsable el río Maior al desembocar en la ría de Muros e Noia.
Escenario de obras literarias, como “Todo esto te daré”, de Dolores Redondo, ganadora del Premio Planeta 2016, o de la novela de Xavier Quiroga que lleva el mismo nombre, O Cabo do Mundo no solo figura en el mapa sin más, sino que es una de esas excepciones en las que la realidad supera la ficción.
Viajar hacia Muros siempre me produce una sensación de calma. Puede ser por la carretera que discurre al lado de la costa, invitando a bajar las ventanillas y a dejar que el olor a agua salada inunde mis pulmones: es como sumergirse en el mar.
Si disfrutas con el inofensivo vaivén de una travesía por la ría y si tu paladar se lleva bien con el mejillón probablemente tengas que anotar la Illa de Sálvora en tu lista de próximos destinos a visitar. Me cuenta un amigo que los barcos que parten hacia la isla desde el puerto de O Grove (Pontevedra) deben llevar toda una vida navegando entre bateas. Y es que lejos de suponer una carrera de obstáculos, estas hacen de este viaje una experiencia muy atlántica y llevadera.