Danza gremial de Betanzos
Reminiscencia del insigne pasado de Betanzos son las danzas gremiales de la baja Edad Media. Hasta nuestros días llega la del gremio de los marineros también conocida como danza de arcos.
Reminiscencia del insigne pasado de Betanzos son las danzas gremiales de la baja Edad Media. Hasta nuestros días llega la del gremio de los marineros también conocida como danza de arcos.
La procesión del Nazareno, en Pobra do Caramiñal, es el testimonio del fervoroso agradecimiento de quienes, salvados milagrosamente de la muerte, caminan tras su propio ataúd.
En la parroquia de Piloño en el concello de Vila de Cruces el día grande es el domingo de Entroido.
Treixadura nació hace ahora 25 años en O Muíño Vello de Redondela, villa a la que tienen un apego especial y que nos invitan a visitar.
Desde comienzos de año ya se pueden escuchar los ‘esgutíos’ de los felos por la sierra de San Mamede en Maceda. Se trata de una especie de aullido que anuncia la llegada de estos peculiares personajes del entroido ourensano.
Redoblan los tambores mientras las campanas tocan a muerto en una fiesta donde los fieles agradecen la vida desde el interior del ataúd.
Sanxenxo, O Grove, Cambados, Vilagarcía de Arousa, Vilanova, Meaño, Ribadumia, Meis… todas estas localidades, sobradamente conocidas por los amantes de la gastronomía y la naturaleza, se hallan enclavadas en la mayor llanura costera de Galicia, la comarca de O Salnés, en plenas Rías Baixas. Una llanura sobre la que se alzan, como atalayas para avizorar el mar, las cumbres del monte Castrove, del Xiabre y del Lobeira.
Recorremos una zona marcada por la gastronomía y la tradición, al sureste de la comunidad gallega, que abarca las comarcas de O Carballiño y O Ribeiro. De aquí, como dato curioso e importante, proceden las “pulpeiras” más famosas y el primer vino con denominación de origen de Galicia, el Ribeiro. La delicia de los turistas gastronómicos.
El entorno que rodea Ferrol y su comarca es ideal para aquellos que buscan la combinación de naturaleza con un turismo menos conocido, el industrial. Desde los acantilados de San Andrés de Teixido hasta las chimeneas de As Pontes. La propia ciudad de Ferrol queda siempre olvidada cuando se habla de la naturaleza que la corona, aunque en la propia ciudad se esconden joyas construidas por el hombre.
Durante siglos las rutas comerciales conectaron las costas de Pontevedra con los valles verdes del sureste de la provincia. Lejos de los centros turísticos del Atlántico, las comarcas de O Condado y A Paradanta guardan sus propios secretos, rodeadas de misterio y surcadas por decenas de ríos.