Ermita da Fonte Santa: Un refugio del peregrino
Capilla, fuente y molino componen este paraje al que se le atribuyen poderes mágicos. La carballeira que lo rodea y el río que pasa por la zona hacen de este área un lugar excelente para el paseo.
Capilla, fuente y molino componen este paraje al que se le atribuyen poderes mágicos. La carballeira que lo rodea y el río que pasa por la zona hacen de este área un lugar excelente para el paseo.
San Cristovo de Dombodán es un lugar que invita a la reflexión y al asombro. Es en este pequeño rincón de Arzúa donde la espiritualidad, la historia y el arte convergen.
Después de pasar la fuente de la Saeta, en un sendero que sigue la carretera Lugo-Santiago, la Iglesia de Santiago de Boente emerge como una joya oculta.
San Salvador de Sarria, en el final de la rúa Maior, tras una subida que desafía al viajero, yace como un tesoro olvidado en el tiempo. Alzándose sobre el horizonte, su fachada de estilo gótico primitivo, erigida en el siglo XIII, nos recibe en silencio.
Vino y lino son dos referentes en Ourense. Y son dos de los grandes protagonistas del Museo Etnolóxico de Ribadavia.
Los romanos llegaron a Valdeorras y se cree que fueron ellos los que a su paso por la comarca cultivaron el mayor tesoro actual de las tierras de Valdeorras, la vid.
Se escucha el sonido de la gaita acompañado por el castañear constante de las castañuelas en la plaza de la Constitución de Redondela.
También conocido como Monasterio de los padres Mercenarios que lo regentan desde el año 1896.
Todavía se escucha aquello de «Arriba, que xa pasaron as leiteiras». Sin embargo, as leiteiras hoy han desaparecido, al igual que los paragüeiros, cesteiros, ferranchíns, telleiros o los afiladores. El Museo do Pobo Galego conserva la memoria de estas tradiciones.
Son las seis de la madrugada y el sonar de los chocos comienza a brotar en la plaza de A Picota. Es domingo de carnaval en Laza y los peliqueiros están de estrena. Por primera vez en lo que va de año pueden salir a mostrar sus trajes. Hoy es el día de los que debutan como peliqueiros, que nerviosos lucen con orgullo sus elaboradas vestimentas.