Santa María de Cambre: Historia y arquitectura en Galicia

Santa María de Cambre es un lugar de gran relevancia histórica y arquitectónica en la provincia de A Coruña. Situada a solo 12 kilómetros de la ciudad de A Coruña, esta iglesia monástica, ubicada en el municipio de Cambre, es uno de los monumentos más significativos de la región. En este artículo, exploraremos la fascinante historia de Santa María de Cambre, su arquitectura impresionante y su importancia en el turismo y los viajes en Galicia.

Fotografía: Pío García

Historia de Santa María de Cambre

Fundación y orígenes

La historia de la iglesia de Santa María de Cambre se remonta al siglo IX, un período de formación y consolidación de la estructura eclesiástica en Galicia. Un documento de la época menciona a un noble llamado Alvito y a sus hermanas como los fundadores de una iglesia dedicada a San Salvador y a Santa María Virgen en un lugar conocido como Calambre. Esta fundación inicial sentó las bases para el desarrollo de una comunidad religiosa que desempeñaría un papel crucial en la región durante los siglos siguientes.

La iglesia y el monasterio de Santa María de Cambre se establecieron en las Mariñas dos Freires, adyacentes a las Mariñas dos Condes. Esta ubicación estratégica permitió que la iglesia y el monasterio se beneficiaran de las relaciones cambiantes entre el señorío secular y el poder monástico. La fundación recibió varias villas, incluyendo Cambre, Postmarcos y Taramancos, lo que subraya la importancia y el prestigio de la institución desde sus inicios.

Santa María de Cambre

El monasterio familiar

El 16 de agosto del año 932, un documento de donación firmado por San Rosendo y el rey Ramiro II confirma que Cambre surgió como uno de los numerosos «monasterios familiares» establecidos por la nobleza gallega entre los siglos IX y X. En estos monasterios, los abades generalmente pertenecían a la familia fundadora, y aunque un cenobio se integrara en una comunidad monástica superior, solía mantener un régimen familiar encubierto.

A mediados del siglo X, el abad y conde Gutierre, hermano de Elvira Alóitez y descendiente de Alvito, gobernaba los monasterios de Cinis y Cambre. Este dato subraya la continuidad y el control familiar sobre el monasterio, asegurando que las propiedades y la influencia se mantuvieran dentro de la misma línea nobiliaria. Esta gestión familiar permitió que el monasterio se consolidara y prosperara en una época de constantes cambios políticos y sociales.

Santa María de Cambre

Transiciones y cesiones

En 1141, el monasterio de Cambre fue cedido a Sancha González, esposa del conde Fernando Pérez de Traba. Esta cesión marca un punto de inflexión en la historia del monasterio, ya que Sancha González, a su vez, recibió la heredad de Morás (A Coruña) del emperador Alfonso VII, a cambio de que ella entregara el monasterio de Cambre al de Antealtares. Este tipo de transacciones y cesiones eran comunes en la época y reflejan las intrincadas relaciones de poder y propiedad entre la nobleza y la iglesia.

La conexión del priorato de Cambre con la casa de Traba continuó fortaleciendo su posición. En 1182, el monasterio de Antealtares cedió el priorato de Cambre a Urraca González, hija de Gonzalo Fernández, quien realizó donaciones significativas que permitieron continuar la construcción de la iglesia. Esta continuidad en el apoyo nobiliario no solo garantizó la estabilidad del monasterio sino que también facilitó importantes proyectos de construcción y renovación.

Relaciones nobiliarias y monásticas

La relación entre el priorato de Cambre y la casa de Traba no solo fue de naturaleza económica, sino también política y social. Fernando Pérez de Traba, figura influyente de la época, mantuvo estrechas relaciones con el arzobispo Gelmírez y San Bernardo, y actuó como tutor del rey Fernando II, quien se casó con su hija Teresa. Estas conexiones políticas reforzaron la posición de Cambre dentro del entramado de poder de Galicia y más allá.

Gonzalo Fernández, hijo de Fernando Pérez de Traba, jugó un papel crucial en la continuidad y expansión del priorato de Cambre. Sus donaciones permitieron la continuación de la construcción de la iglesia, reemplazando la primitiva estructura que estaba en mal estado. En 1203, Gonzalo Núñez, otro miembro de la casa de Traba, realizó una donación significativa al monasterio, asegurando su estabilidad y expansión futura.

Santa María de Cambre

Cambios y conflictos

A finales del siglo XV, el priorato de Cambre pasó a depender del monasterio de San Martín Pinario, incorporándose a la abadía de San Payo de Antealtares. Sin embargo, en 1519, surgió un conflicto de posesión entre el monasterio compostelano y la colegiata coruñesa de Santa María del Campo. Durante este período de incertidumbre, el priorato de Cambre quedó bajo el «secuestro» de un juez ejecutor, quien redactó un documento detallado que proporciona una valiosa descripción de las dependencias del cenobio.

El documento describe el estado de la iglesia y otras dependencias del priorato, como el coro alto, capillas, claustro, caballeriza, bodega, cocina, despensa, dormitorio con seis celdas, refectorio, letrina, huerta y cementerio. Esta descripción no solo ofrece una visión detallada de la infraestructura del priorato, sino que también refleja la vida cotidiana y las funciones de la comunidad monástica en Cambre.

Santa María de Cambre

Saqueos y restauraciones

El saqueo de A Coruña en 1589 por los piratas ingleses liderados por Francis Drake también afectó gravemente al priorato de Cambre. La iglesia sufrió daños significativos, quedando quemada y al cuidado de solo el prior y dos monjes. La abadía compostelana se encargó de las reparaciones, avanzando significativamente para 1605. Este período de restauración es testimonio de la resiliencia de la comunidad monástica y su capacidad para recuperarse de adversidades significativas.

La historia de Cambre continuó con más desafíos y reconstrucciones. Las tropas napoleónicas saquearon sus instalaciones en 1809, lo que obligó a la reconstrucción de la techumbre y los extremos del transepto de la iglesia entre 1825 y 1833. Posteriormente, la desamortización eclesiástica despojó al monasterio de sus bienes, y para 1848, el monasterio estaba suprimido con todas sus dependencias. Afortunadamente, la iglesia permaneció como parroquial y fue restaurada entre 1951 y 1960 tras ser declarada monumento nacional histórico-artístico en 1931.

Arquitectura de Santa María de Cambre

Diseño y estructura

La iglesia de Santa María de Cambre es un magnífico ejemplo de la arquitectura románica gallega con influencias góticas. Su diseño se caracteriza por una planta de cruz latina, con tres naves divididas en cuatro tramos, un transepto saliente de nave única y una cabecera con deambulatorio de bóveda anular abierta a cinco capillas absidales. Esta disposición permite una circulación fluida de los fieles y un acceso directo a las diferentes capillas.

El cuerpo de la iglesia refleja la adaptación de soluciones arquitectónicas de la catedral de Santiago de Compostela a un contexto rural. Los tres primeros tramos de la nave están concebidos para una cubierta de madera a dos vertientes, lo cual es típico de las iglesias rurales gallegas de la época. La cabecera, sin embargo, muestra una combinación de elementos románicos y góticos, con una girola que sigue el modelo de la catedral compostelana, aunque a una escala más modesta.

Santa María de Cambre

Contraste entre cuerpo y cabecera

El contraste entre el cuerpo de la iglesia y la cabecera es notable y ha sido objeto de estudio por parte de numerosos historiadores del arte. Mientras que el cuerpo de la iglesia, construido en el siglo XII, presenta un estilo románico puro, la cabecera, con su girola y capillas absidales, introduce elementos del gótico temprano. Este contraste se debe en parte a las diferentes fases de construcción y a la influencia de distintos maestros y talleres a lo largo del tiempo.

Los capiteles y las columnas del cuerpo de la iglesia son característicos del románico gallego, con decoraciones de hojas lobuladas, volutas y figuras animales y humanas. Estos elementos decorativos muestran una clara influencia de la catedral de Santiago de Compostela, sugiriendo que los canteros que trabajaron en Cambre pudieron haber estado familiarizados con el trabajo realizado en la catedral.

Capillas absidales y girola

Las cinco capillas absidales que rodean la girola son uno de los elementos más destacados de la iglesia. Cada una de estas capillas está cubierta por una bóveda de nervadura, con arcos apuntados que indican la transición hacia el estilo gótico. Las capillas están decoradas con capiteles esbeltos y estilizados, similares a los encontrados en iglesias de Ávila y Segovia del último cuarto del siglo XII.

La girola de la iglesia de Santa María de Cambre es particularmente interesante por su diseño y ejecución. Las formas vegetales de los capiteles de la girola se pueden vincular con otros ejemplos del románico francés, especialmente del Poitou y el Valle del Loira. Esta conexión sugiere la posibilidad de influencias artísticas transpirenaicas en la arquitectura de Cambre.

Santa María de Cambre

Fachada occidental y portada principal

La fachada occidental de la iglesia es otro elemento de gran interés arquitectónico. La portada principal se abre entre los contrafuertes centrales de la fachada, cobijada por un tejaroz adornado con canecillos y una imposta de rombos. El tímpano, sostenido por ménsulas, está decorado con un Agnus Dei flanqueado por dos ángeles, una combinación iconográfica que se encuentra en pocos ejemplos del románico gallego.

Las arquivoltas que enmarcan la portada están ricamente decoradas con boceles y mediascañas adornadas con billetes, palmetas de acanto y motivos zoomórficos. Las columnas pareadas que sostienen la arquivolta interna son insólitas en el románico gallego y encuentran comparaciones en algunas iglesias castellanas del último tercio del siglo XII, como Santo Domingo de Soria.

Santa María de Cambre

Decoración escultórica

La decoración escultórica de Santa María de Cambre es abundante y variada, con noventa y cuatro capiteles interiores que presentan treinta motivos ornamentales diferentes. Estos capiteles, tallados con gran detalle y cuidado, ofrecen una rica muestra del arte románico gallego y sus influencias.

Los capiteles de los tres primeros tramos del cuerpo de la iglesia forman un grupo homogéneo, a pesar de las diferencias en su decoración. Algunos están tallados con elementos esquematizados, otros con hojas lobuladas y volutas, y otros más con figuras animales y humanas en escenas narrativas. Estos capiteles muestran una clara influencia del románico compostelano, especialmente de la girola y el transepto de la catedral de Santiago.

En contraste, los capiteles de los absidiolos son más esbeltos y refinados, con decoraciones que recuerdan a las iglesias de Ávila, Segovia y Galicia del último cuarto del siglo XII. Estos capiteles reflejan una evolución estilística y una adaptación a las nuevas tendencias arquitectónicas y artísticas de la época.

Santa María de Cambre

Importancia de la decoración iconográfica

Los capiteles de la girola y la cabecera son particularmente notables por su iconografía. Las formas vegetales turgentes y los ábacos decorados con motivos del Poitou y el Valle del Loira se repiten a menor escala en los capiteles de las grandes columnas de la capilla mayor. Esta decoración muestra una clara conexión con el arte románico francés y sugiere la presencia de maestros y canteros con experiencia en estos estilos.

Además, los capiteles del cuarto tramo, aunque tienen las proporciones de los tres primeros, se asemejan a los de la girola, indicando que fueron tallados durante la última campaña de obras. Esta continuidad estilística y la calidad de la ejecución son testimonios del alto nivel artístico alcanzado en la construcción de Santa María de Cambre.

Interpretaciones historiográficas

La diversidad y riqueza de la decoración escultórica han llevado a diversos estudiosos a examinar minuciosamente la iglesia de Santa María de Cambre. Algunos han sugerido que la cabecera se inspira directamente en la catedral de Santiago de Compostela y han planteado la posibilidad de que su diseño se deba al maestro Mateo. Otros han señalado las inscripciones en el interior de la iglesia que mencionan a un tal Petrus Petri, asociado con la catedral de Toledo, sugiriendo una posible conexión entre los maestros que trabajaron en Cambre y los que trabajaron en otras grandes catedrales españolas.

En resumen, la arquitectura de Santa María de Cambre es un testimonio de la rica historia artística de Galicia y de las influencias transpirenaicas que moldearon su desarrollo. La combinación de elementos románicos y góticos, junto con la abundante y variada decoración escultórica, hacen de esta iglesia un ejemplo destacado del patrimonio arquitectónico gallego.

Santa María de Cambre

Santa María de Cambre es una joya histórica y arquitectónica en el corazón de Galicia. Su rica historia, su impresionante arquitectura y su importancia en el turismo y los viajes la convierten en un destino imprescindible para cualquier visitante de la región. Ya sea que esté interesado en la historia, la arquitectura o simplemente en descubrir nuevos destinos, Santa María de Cambre ofrece una experiencia única y enriquecedora.

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