El románico, la memoria pétrea de Zamora

Fran Zabaleta
Fotografía: Pío García

Hay ciudades de las que no puedes escapar. Son cantos se sirena, te atrapan en la red de sus calles y te convierten en rendido admirador. Las visitas y disfrutas de su vida y de su historia, pero cuando te marchas no te despides porque sabes que vas a volver.

Zamora

La primera vez que visité Zamora me sorprendieron muchas cosas que ya te conté. Me atrajo su equilibrio, la naturalidad con la que asume su historia y se siente a gusto en su propia piel. Me sedujo la limpieza de su piedra caliza, tan diferente del granito de mis paisajes natales, su esplendor de iglesias y palacios, la riqueza de sus museos, sus gentes francas y su gastronomía deliciosa. Con tales atributos, ¿cómo no volver?

Castillo de Zamora

Zamora, como todas las ciudades que merecen la pena, esconde muchas vidas entre sus límites: historias y paisajes, aromas, sueños y proyectos. Hace mil años, esta ciudad hoy serena era un bullir de gentes y tensiones. Era todavía una ciudad adolescente cuyos huesos se estiraban con fuerza inusitada. Entonces Zamora era castillo, muralla y asedio. Aquí se enfrentaban los hijos del rey Fernando de León por la herencia de su padre. Alfonso, Sancho, García, Urraca y Elvira están hoy en los libros de historia, pero ellos y sus sucesores, las gentes de esos siglos bajomedievales, han dejado una impronta bien visible y profundamente hermosa en las entrañas de la ciudad: sus iglesias románicas, testigos silenciosos de siglos pasados…

La catedral de San Salvador en Zamora

La más imponente, cómo no, es la propia catedral de Zamora, emplazada en el punto más elevado de la ciudad, bien protegida por los cercanos muros del castillo que señorea la urbe. Levantada en el siglo XII y terminada en 1174, durante el reinado de Alfonso VII, es un soberbio edificio de piedra clara coronado por un espectacular cimborrio con escamas de piedra, como si de un gigantesco saurio dormido se tratase. En ese caso, la cola, bien alzada, es la Torre del Salvador, de cuarenta y cinco metros de altura, un soberbio ejemplo de limpieza arquitectónica.

Catedral de Zamora
Catedral de Zamora

Uno de los elementos más destacados del conjunto, todavía en el exterior, es la Puerta del Obispo, excepcional por el equilibrio de sus proporciones y memorable por la sobriedad de sus elementos decorativos, con escasa carga escultórica y una belleza sobria que nace de la armonía  entre sus elementos.

Catedral de Zamora

La pureza estilística del exterior, conseguida gracias a la celeridad con que se realizaron las obras, se ve alterada en su interior por elementos posteriores —góticos, renacentistas y barrocos— que rompen la unidad estilística y ofrecen lecturas diversas. El conjunto catedralicio, no obstante, es una obra dotada de singular personalidad, testimonio de tiempos recios.

Catedral de Zamora
Catedral de Zamora

La iglesia de Santa María Magdalena

Más allá de la catedral, una de las iglesias románicas más interesantes de Zamora es la de Santa María Magdalena, un templo del siglo XII de una sola nave y considerable altura, quizá debido a que, tras derrumbarse su primitiva bóveda, la cubierta se reconstruyó en un momento más avanzado, en el que el gótico se estaba introduciendo en nuestro país. La transición entre ambos estilos se aprecia bien en las ventanas de la parte superior de los muros, mucho más estilizadas que las habituales en el románico.

La iglesia de Santa María Magdalena Zamora

El interior de la iglesia es impresionante: un espacio amplio y luminoso, sin retablo ni aditamentos que recarguen su limpieza, un conjunto de sobria elegancia y belleza en el que sobresale un sepulcro románico que, se cree, alberga los restos mortales de la reina Urraca de Portugal, la primera mujer de Fernando II.

La iglesia de Santa María Magdalena Zamora
La iglesia de Santa María Magdalena Zamora

En el exterior destaca la portada meridional, con arquivoltas decoradas con motivos vegetales de gran riqueza, una alegoría simbólica del paraíso celestial. En ellas, si sabes ver, se esconde la figura de un obispo, con sus correspondientes casullas, mitra y báculo… ¿Serás capaz de localizarlo?

La iglesia de Santa María Magdalena Zamora
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La iglesia de San Pedro y San Ildefonso

También del siglo XII, edificada en plena ciudad medieval, es la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, que se levantó al parecer sobre un antiguo templo visigótico y hoy declarada Monumento Nacional.

La iglesia de San Pedro y San Ildefonso

Y con razón, pues se trata de un conjunto eclesiástico sólido y complejo. De su pasado románico solo conserva el muro sur, parte del septentrional, el ábside central de la cabecera y la portada meridional. El resultado es una mezcla de elementos bien avenida, sorprendentemente armoniosa en el exterior, con una robustez muy románica. El interior es en su mayor parte de elaboración barroca.

La iglesia de San Pedro y San Ildefonso
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La iglesia de San Juan

Uno de los templos más destacados de Zamora es, sin duda, el de San Juan Bautista, cuya construcción se inició a mediados del siglo XII y se prolongó hasta bien entrado el XIV. El hundimiento de su torre en 1564 obligó a nuevas reformas que le dieron ya el aspecto actual.

La iglesia de San Juan Zamora

En el exterior destaca sobre el conjunto la puerta sur, sobre la cual aparece calado un rosetón con forma de rueda de carro, característico del románico zamorano. La portada en sí está formada por tres arquivoltas decoradas con elementos florales y geométricos.

La iglesia de San Juan Zamora

El exterior es airoso y elegante, un espacio sereno con cubierta de madera sostenida por dos grandes arcos muy airosos.

La iglesia de San Juan Zamora

La iglesia de Santiago del Burgo

A finales del siglo XI, un poco antes que la mayor parte de las iglesias románicas de la ciudad, se iniciaron las obras de la iglesia de Santiago del Burgo. Eran tiempos de expansión y crecimiento urbano, una vez asegurada la frontera, y la ciudad necesitaba nuevas iglesias que acogieran a los pobladores recién instalados en ella.

Iglesia de Santiago del Burgo Zamora
Iglesia de Santiago del Burgo Zamora

Este es uno de los templos que mejor conservan su diseño románico. Consta de una nave central de mayor altura que las dos laterales y sus muros y contrafuertes soportan una bóveda de cañón reforzada con arcos fajones: una estructura que podría servir de modelo para las iglesias románicas. Las tres portadas que dan paso a su interior son de una sencillez y elegancia extremas. El resultado es un conjunto armonioso que trasluce bien los deseos de serenidad y reposo de sus constructores.

La iglesia de Santiago del Burgo Zamora
La iglesia de Santiago del Burgo Zamora

La iglesia de San Cipriano

Otra de las iglesias más antiguas de la ciudad es la de San Cipriano, iniciada también a finales del siglo XI y reconstruida en parte en los siglos posteriores. Monumento Nacional desde 1931, en su exterior destaca la fachada sur, con una portada muy austera en la que se pueden ver relieves de una tosquedad primitiva que representan, entre otros, a una sirena, un crismón, un monstruo de siete cabezas o una representación de la escena bíblica de Daniel en el foso de los leones.

La iglesia de San Cipriano Zamora
La iglesia de San Cipriano Zamora
La iglesia de San Cipriano Zamora

Detalles hoy ingenuos, pero que en su momento cumplieron con creces su función de Biblia de piedra, para adoctrinar las mentes iletradas de los burgueses. El interior, de considerable limpieza de formas, conserva la cabecera triple original.

La iglesia de San Cipriano Zamora

La relación de construcciones románicas de Zamora es casi abrumadora. A las ya citadas habría que añadir la iglesia de Santa María la Nueva, con un hermoso ábside semicilíndrico decorado con siete arcos sobre columnas de estilizados fustes; la iglesia de Santa María de la Horta, que combina elementos románicos y góticos y ofrece capiteles exquisitos de gran vivacidad; la de San Isidoro, con cabecera cuadrada y espadaña; o la de San Esteban, que conserva intacta su primitiva estructura exterior. Y todavía sería necesario mencionar otras, la de San Esteban y la de Santo Tomé, o la de Santa Lucía y la de Santiago de Caballero…

Santa María la Nueva

Santa María la Nueva Zamora

Considerando el tremendo esfuerzo económico y constructivo que la edificación de una iglesia suponía en una época de escasos medios, ¿cómo es posible que se dé tal concentración de templos románicos en una sola ciudad? La imagen resultante nos habla de una Zamora rica, pujante, cuna y solar de nobles y poderosos, en la que la Iglesia tenía un muy acentuado poder.

Santa María de la Horta

Santa María de la Horta Zamora

En toda la provincia, en realidad, el románico se convirtió en la expresión de conquista de un territorio arrebatado a los musulmanes. Un románico con características propias y con una fuerte influencia mudéjar, señal de la íntima convivencia con modos, maneras y estilos musulmanes.   

Santiago de Caballero

Santiago de Caballero Zamora

La historia, como ya te comenté en alguna ocasión, salta a la vista en Zamora. Una historia fecunda que se conserva convertida en memoria de piedra en sus iglesias y palacios, en sus calles y en su fortaleza.

Sí, es verdad lo que te decía al principio: hay ciudades de las que no puedes escapar…

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