A Coruña, la brisa del Atlántico y una experiencia inesperada
Desde aquí arriba contemplo el horizonte mientras atardece. No me imagino una forma mejor de poner un punto y seguido a este día que no sea mostrando los infinitos encantos de esta ciudad a mi compañero de viaje. Venir desde Barcelona, a más de mil kilómetros de distancia, ha merecido la pena. Incluso cuando ya no es mi primera vez, aunque sí la de él. La luz nos regala una vista, distinta a cada instante, de esta preciosa obra que construyeron los romanos y todavía hoy preside la primera línea costera de A Coruña.