Qué ver en Funchal y alrededores
De un encuentro casual en un bar de Funchal saqué esta lista de las 6 (+1) mejores experiencias en los alrededores de Funchal… al menos según el criterio de un jardinero jubilado madeirense.
De un encuentro casual en un bar de Funchal saqué esta lista de las 6 (+1) mejores experiencias en los alrededores de Funchal… al menos según el criterio de un jardinero jubilado madeirense.
Cualquier época del año puede ser buena para acercarse a esta localidad. Eso sí, a finales de agosto descubrirás la tradición que da fama a Ribadavia: su Festa da Istoria.
La Navidad y Vigo se han vuelto inseparables en los últimos años. Como un resurgimiento de viejas tradiciones de alegría y felicidad compartidas, la Navidad brilla más que nunca en la ciudad olívica.
Visitar el Museo Etnográfico de Zamora es hablar con nosotros mismos, interrogarnos y buscar en nuestro interior.
Funchal mucho más de lo que esperaba. Por historia y por singularidad, por sus sabores y por su carnaval, la capital de Madeira bien merece posponer un par de días las rutas de senderismo que me han traído hasta aquí.
En el interior de la provincia de Pontevedra, dentro del concello de Mondariz, se encuentra la parroquia de Mouriscados, con algo más de doscientos cincuenta habitantes. Desde hace quizá más de dos siglos, como afirman los ancianos del lugar, se bailan aquí las danzas brancas y se representa la lucha entre el moro y el cristiano.
Das un paso más. Solo uno más, pero no es uno cualquiera. El último de la intensa subida desde Villafranca del Bierzo, con la respiración agitada y los músculos de las piernas quejándose por el esfuerzo; el primero del camino francés en tierras gallegas. Un paso y te embarga esa poderosa sensación: aquí estás, en este nido de águilas de O Cebreiro, a 1.300 m de altitud.
En Galicia. Por fin.
A veces sueño que estoy tumbado sobre la hierba, al sol del verano, bajo las ramas de un castaño milenario. A veces sueño que la brisa me llena los oídos con el rumor de las hojas y el canto de los pájaros, y que la tierra palpita al ritmo de mi corazón. A veces veo ríos caudalosos y viñedos encaramados en abruptas pendientes.
A veces sueño que estoy en Trives…
A veces recorremos mil kilómetros para buscar lo que tenemos al lado de casa. Una y otra vez, buscamos la excelencia en el otro extremo del mundo sin sospechar que, en realidad, está muy cerca.