Qué ver en Azores: Terceira
Terceira es una isla pequeña, pero su grandeza no se mide en kilómetros. Descubre este cambiante microcosmos, capaz de sorprenderte con paisajes nunca vistos y al mismo tiempo hacerte sentir como en casa.
Terceira es una isla pequeña, pero su grandeza no se mide en kilómetros. Descubre este cambiante microcosmos, capaz de sorprenderte con paisajes nunca vistos y al mismo tiempo hacerte sentir como en casa.
Te voy a contar un cuento que te va a atrapar. Uno de esos cuentos que encienden la imaginación y hacen soñar con tiempos muy lejanos, con un mundo de bosques infinitos y pequeñas aldeas perdidas.
La villa de Alquézar, en Huesca, es el lugar perfecto para pasar un día. Naturaleza e historia se conjugan en menos de veinticuatro horas.
La ruta del Caldeirão Verde es una de las razones que motivó mi viaje a Madeira. Quería recorrer sus famosas levadas, arterias construidas hace siglos para guiar el agua desde el corazón de la isla, que hoy siguen latiendo y atrayendo caminantes de todo el mundo.
Costa de Pontevedra. Dicen que el paisaje es la clave que nos permite descifrar el yo más íntimo y verdadero de las gentes.
La fuerza de la naturaleza y el trabajo del hombre se dan la mano en la Ribeira Sacra. Ven a empaparte de verde y disfruta del arte como si estuvieras en un gigantesco museo al aire libre.
Las Pallozas de O Piornedo cumplían la doble función de vivienda y cuadra. Es decir, en una misma palloza cohabitaban el hombre y los animales.
Explora la rica diversidad de la naturaleza de Lugo, desde lagunas y frondosos bosques hasta montañas y geoparques, un viaje fascinante.
Durante mi vista a Praga descubrí que los checos adoran la cerveza, pero no es ese el único líquido que les vuelve locos. Basta con acercarse hasta la histórica ciudad balneario de Karlovy Vary para comprobar que todo gira también alrededor del agua.
De vez en cuando, se me hace necesario dejar la ciudad y volver a espacios libres.